Ojo con las imágenes que subimos a la web

Si bien en la red generalmente se pide que se lean y acepten condiciones antes de subir material, no pocos cliquean sin realmente considerarlo.

TOC  > GSD 2.0 > 16.11.10

¿Le mostrarías tu dormitorio a los extraños que pasan por fuera de tu casa? ¿Expondrías el cumpleaños de tu hij@ ante cualquier persona? ¿Te mostrarías en traje de baño frente a tus jefes? Una fotografía, registro de un momento íntimo y personal, puede terminar ante muchos otros ojos si no se trata con responsabilidad y criterio.

Hoy, las nuevas tecnologías permiten subir contenido gráfico de manera muy simple y compartirlo con millones de usuarios en el mundo.

Sin embargo, acota José Miguel Herrera, ingeniero de proyecto y magíster en Ciencias de la Ingeniería Informática de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), desde un tiempo desde ya los usuarios están tomando una mayor conciencia del criterio que debe existir al momento de publicar material en la red. “Este criterio se basa principalmente en entender que todo el material que se publica en internet, ya sea una foto o video, puede ser copiado y distribuido en cosa de segundos por todo el mundo”.

Todo en el aire

Debe existir una preocupación del usuario sobre el destino que pueda tener el material que piensa subir a la red, como sucede con el que a diario se comparte en redes sociales.

A juicio de Herrera, sería irrisorio que las redes sociales pudiesen prometer que el material no será distribuido por todo el ciberespacio, considerando que el compartir información implica también que puede ser distribuida o copiada por más personas y redes de contacto.

“Para entender mejor el concepto, un ejemplo: una fotografía personal publicada sólo para ‘mis amigos’, podría ser compartida por ellos con ‘sus amigos’, es decir, los ‘amigos de mis amigos’, quienes, en muchos casos, no son mis contactos. Así, sucesivamente, hoy se va distribuyendo rápidamente la información por el mundo”.

En el caso de Facebook, por ejemplo http://www.facebook.com/policy.php, su política de privacidad está explicitada respecto de la información que se recibe, comparte, utiliza, cambia, protege y elimina. Sin embargo, el sitio también indica que “debes entender que la información puede ser compartida a su vez o copiada por otros usuarios”.

Mirar más allá

Antes de hacer clic y subir una foto es necesario adelantarse a lo que puede suceder si se cuelga ese material en la red.

“Es difícil medir las consecuencias que puede llegar a tener el mal utilizar la imagen de un individuo. Puede afectar no sólo en la parte personal, sino que también puede involucrar a nuestros más cercanos como la pareja, padres o hijos”, dice Herrera.

Además del riesgo de que una imagen llegue a personas que no pensamos inicialmente como destinatarios, al subir una foto se corre el riesgo, por ejemplo, de que alguien la tome y la altere. “Hay que tener en cuenta que hoy en día las aplicaciones para modificar imágenes son relativamente simples de usar. Por lo tanto, es fácil hacer retoques o modificar imágenes. El resultado puede terminar en una entretenidísima broma o en un tremendo daño de imagen”, añade.

También puede ser que nuestra fotografía termine siendo utilizada en otro sitio y contexto. Por ejemplo, colgar la imagen de unas vacaciones y terminar viéndola en una web sobre turismo.

Según aconseja José Miguel Herrera, si no se está seguro al momento de publicar alguna fotografía en internet, es mejor simplemente no hacerlo. “Asimismo, si el fin de nuestra red social es mostrar diferentes actividades de nuestra vida y algunas fotos de carácter personal, es mejor acotar nuestra red de amigos a los que realmente lo son y no agregar a cualquier individuo”, afirma.

También es necesario instruir y acompañar a niños, niñas y adolescentes al momento de navegar y compartir material en red. “Es recomendable que al momento de publicar fotos, videos o información personal en internet lo hagan junto a un adulto, de tal manera que este último pueda ir explicando los riesgos y las consecuencias asociadas que trae publicar este tipo de material”, comenta el experto de la UTFSM.

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Estafas en internet: Ojo para que no te pase

Las estafas existen tanto en el mundo cotidiano como en el virtual. Por ello, es conveniente conocer algunas formas de protegerse frente a posibles delitos.

RNB > GSD 2.0 > 13.11.10

Poco a poco, las estafas por internet se han ido esparciendo más y más, hasta llegar a encontrarnos con personas cercanas que han sido víctimas de ellas.

Es así como los clientes de diversas entidades bancarias han sido blancos de intentos de estafa por medio del phising, modalidad donde los estafadores utilizan una réplica de la página del banco para capturar la clave secreta de acceso. Y también a través del pharming, que es cuando la clave se obtiene mediante llamadas telefónicas en las que el delincuente simula ser ejecutivo de la entidad financiera.

Sin embargo, esas son sólo algunas formas. Actualmente, la preocupación por estas estafas es alta, por lo que hace un tiempo, la Comisión Federal del Comercio de Estados Unidos (Federal Trade Commission, www.ftc.gov/) decidió legislar sobre los delitos cometidos por comerciantes, ante la gran cantidad de quejas recibidas por los usuarios.

Junto con ello, hicieron pública una lista con los fraudes más frecuentes que se producen, algunos independientemente de la red.

Por ejemplo, fraudes en subastas, timos de proveedores de servicios de internet, cobros inesperados en la cuenta del teléfono por servicios que no se han solicitado ni contratado; abusos en las tarjetas de crédito, marketing multinivel o redes piramidales u oportunidades de negocio y timos del tipo “trabaje desde su propia casa”.

También consideran formas de fraude como planes de inversión para hacerse rico rápidamente, con promesas de rentabilidades muy altas. Asimismo, están los timos en viajes o paquetes vacacionales, los telefónicos, especialmente extendidos en sitios de sexo, y en Chile, con la promesa de regalos por la compra de tarjetas de recargas telefónicas, entre muchos otros.

Si bien el formato es diferente, no hay muchas diferencias entre una estafa en internet y una en el mundo cotidiano. Finalmente, se trata de un engaño y de un delito, por lo que los castigos son los mismos. La única salvedad es que en la web los estafadores pueden esconder aún más la cara y desaparecer de una manera más rápida y fácil.

En ese sentido, la Comisión Federal del Comercio de Estados Unidos aconseja comprar exclusivamente en sitios web de confianza y alejarse de los que no entregan una dirección real o un número de teléfono.

Recomendaciones

A través de este link: http://www.ftc.gov/bcp/edu/pubs/consumer/general/sgen23.shtm, la institución estadounidense da 10 consejos para evitar ser víctimas de fraude. Acá te presentamos algunos de ellos:

  1. Transferir dinero no es igual a enviar dinero efectivo, puesto que la persona que lo hace no cuenta con protección contra pérdidas. Por ello, los estafadores suelen insistir en el pago mediante una transferencia de dinero, sobre todo desde el extranjero, ya que es casi imposible revertir la transacción o seguir el dinero. En ese sentido, la FTC recomienda no transferir dinero a extraños ni a vendedores que insistan en pago por este sistema. Tampoco hacerlo a alguien que diga ser un familiar que está viviendo una emergencia y pide guardar el secreto del favor.
  2. No enviar dinero a un desconocido, ya sea un vendedor online o alguien que te interesa amorosamente y te pide dinero. “Lo mejor es tratar con sitios conocidos y confiables. Si compra artículos en una subasta en línea, considere usar un método de pago que le ofrezca protección, como una tarjeta de crédito. No envíe efectivo ni use un servicio de envío de transferencias”, dicen en la FTC.
  3. No responder mensajes que piden información personal o financiera, ya sea que éstos lleguen por e-mail, una llamada telefónica, un mensaje de texto o un anuncio. Es importante no hacer clic en los enlaces de los mensajes electrónicos y no llamar a los números que dejen en el contestador automático. “Los delincuentes detrás de estos mensajes están tratando de engañarlo para que usted les dé su información personal. Si recibe un mensaje que le da preocupación sobre su cuenta, llame al número de teléfono que figura al dorso de su tarjeta de crédito o débito, o en su resumen de cuenta, y verifique la información”, recomiendan.
  4. No jugar a una lotería extranjera, ya que es fácil tentarse con mensajes que alardean sobre las grandes probabilidades de ganar una lotería extranjera, o cuando los avisos le dicen que ya ganó. “Para poder cobrar su premio le pedirán que pague ‘impuestos’, ‘cargos’ o ‘aranceles aduaneros’. Si usted envía el dinero, nunca lo recuperará. Segundo, es ilegal participar en loterías extranjeras”, informan.
  5. Es conveniente leer las boletas y cartolas del banco con regularidad, tanto en papel como en línea, puesto que los estafadores roban información de las cuentas para gastar el dinero o cometer delitos bajo el nombre de las víctimas. “En ocasiones, los comerciantes deshonestos facturan ‘cargos de membresía’ mensuales y otros bienes o servicios que usted no autorizó. Si detecta cargos que usted no reconoce o no autorizó, comuníquese inmediatamente con su banco, con el emisor de su tarjeta, o cualquier otro acreedor”, afirman.

Y por último, aconsejan ingresar al sitio http://www.alertaenlinea.gov/ para aprender a evitar el fraude en internet, mantener la computadora segura y proteger la información personal. Por otra parte, en el sitio http://www.delitosinformaticos.com es posible encontrar información sobre estafas y fraudes que se han realizado a través de la red.

Testimonio: Estar atento a las señales

Existen distintas formas de estafar mediante internet. Una de ellas es la compra online, tal como le sucedió a Patricia, quien necesitaba enviar un correo de difusión masiva y nunca había contratado uno, así es que buscó por internet y encontró una empresa que se dedicaba a realizar estos servicios. “Los llamé por teléfono y me dieron indicaciones a seguir, lo mismo que aparecía en la web, había que elegir un pack y hacer la transferencia para habilitar la plataforma”, cuenta.

La profesional recuerda que le pareció extraño encontrar algunas faltas de ortografía en la web, “pero el resto se veía normal, una página amigable, con diversos medios de pago y eso me hizo pensar que tal vez era confiable”.

Luego de pagar el servicio, Patricia intentó enviar los correos desde la plataforma. Sin embargo, se percató de que esta acción arrojaba errores, por lo que llamó a la empresa y la respuesta fue que ellos mismos podían enviar los mensajes. “Ahí no me gustó. Al insistir en que yo los quería enviar, me dijeron que el sistema tenía problemas con el servidor y que tardaría unos tres días en solucionarse. A estas alturas ya había hecho la transferencia, por tanto me di cuenta de que ya me habían estafado”, asegura.

En este caso, el monto de la estafa fue de $ 30.000, pero hay otras situaciones en que el dinero involucrado ha superado el millón de pesos.

Luego de ello, solicitó la devolución del dinero a la empresa, pero ésta no respondió claramente: “Me tramitaron mucho, había protocolos raros y no funcionaron. Los llamé insistentemente para solicitar la devolución, llamé para pedir datos del encargado y la persona que contactaba era muy rara, hablaba muy mal y no entregaba información, finalmente me dijo que estaba en Curicó, pero el fono era de Santiago. Finalmente, nunca me devolvieron la plata”, relata.

Patricia confiesa haberse sentido horrible y muy tonta por no haber atendido las señales de la estafa: “entre ellas la falta de ortografía y que la persona que me contestó por primera vez hablaba mal y no parecía nada de confiable, pero pensé que tal vez era alguien poco calificado o poco entrenado y, por mi apuro, lo dejé pasar. En fin, lo peor es sentir que no tienes a quién acudir”, sostiene.

Las consecuencias de esta estafa fueron que ahora Patricia se siente muy desconfiada de las compras online y sabe que no volvería a pagar algún servicio desconocido por internet.

Asimismo, toma algunos resguardos. “Casi nunca compro cosas en línea, pero si lo hiciera averiguaría mucho más y si los montos son altos, no me atrevería a pagar por internet, menos si es una empresa que no conozco”, afirma.

Y agrega: “Ésta fue una pésima experiencia, que creo daña a otras empresas. Hay que tener más cuidado y ser menos confiado”, aconseja.

Otros consejos

  • No ingresar a sitios de comercio electrónico o internet banking desde computadores de otras personas, siempre hacerlo desde el computador personal y con antivirus.
  • Es conveniente configurar el programa de email para no ejecutar programas de manera automática.
  • Desconfiar de empresas que solicitan un depósito sin dar la opción de pagar con tarjeta de crédito.
  • Ser responsable y buscar en el sitio web información sobre la dirección física de la tienda y sus teléfonos.
  • Al realizar la compra, poner atención al plazo de entrega, las formas de pago, la entrega de factura, el período de garantía y las condiciones para poder cambiar el producto.

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Modelo por omisión desde los padres

Ube Martínez @ubemar > GSD 2.0 > 11.11.10 

Alguna vez te has preguntado ¿Estoy presente con mi hijo cuando está en internet? ¿Realmente cumplo un rol protector con él, en el mundo digital?

Lo primero que se debe considerar es el amplio acceso que niños y adolescentes (NNA) tienen a internet.

Según estadísticas de la Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario, realizada por Divergente, un 71,4% de los hogares tienen internet. También, se debe considerar que aquellos NNA que no acceden a la red desde sus viviendas, pueden hacerlo a través del colegio, los ciber y las casas de sus amigos o parientes.

Se podría inferir que, dentro del hogar, la mayoría de los niñ@s y adolescentes están a cargo de sus padres o un adulto responsable, mientras que otros son autorizados a salir y conectarse fuera del hogar, por no tener la red en casa.

Sin embargo, estas acciones no implican que, necesariamente, los padres estén presentes de la forma en que sus hij@s lo necesitan.

Un estudio reciente elaborado por la Asociación Acción Contra la Pornografía Infantil (ACPI) mostró que un 15% (1 de cada 6) de los NNA que visita los ciber entra en páginas con contenido sexual para adultos y un 9% de ellos ven contenidos especialmente violentos.

Además, el estudio sostiene que entre los NNA de 12 a 17 años, un 64% señala que no existe control alguno por parte de los adultos que trabajan en estos centros y un porcentaje de 4% amenaza a otras personas.

En tanto, la Radiografía del Chile arroja que un 46% de los NNA tienen el computador en sus habitaciones, es decir, no se los supervisa o sólo se hace de forma esporádica.

Frente a estas estadísticas ¿Estamos presentes o pecamos por omisión?

Muchos padres de hoy, a pesar de estar físicamente junto a sus hijos, están ausentes respecto de sus funciones como formadores y previsores de los riesgos de la web 2.0.

Debemos preguntarnos ¿Cuánto sabemos de internet? ¿Qué hacen nuestros hij@s? ¿Con quiénes hablan? ¿Qué páginas visitan?

Más que un control punitivo, los padres deben aprender a conocer los códigos, las formas de comunicación y los tiempos que dedican a internet.

¿Sabemos realmente afrontar los distintos riesgos el que los NNA están expuestos en la red? ¿Cómo podemos guiarles y ayudarles, si no sabemos qué les pasa o no sabemos del tema?

Si no estamos presentes, actuamos por omisión, es decir, los dejamos solos, no nos preocupamos. O creemos que tenemos todo controlado o nos hacemos a un lado por no entender los códigos de este nuevo mundo digital. O peor, creemos que saben cuidarse solos o que por estar bajo nuestra compañía física están protegidos.

Una niña de 8 años comentó a una educadora social del Servicio Nacional de menores (Sename) y del Programa de Alfabetización Digital y Mediática 2.0 (PADM 2.0) de Divergente: “Mi mamá nunca me pregunta que hago en internet. La otra vez me metí con mi amiga en una página de sexo, nos reímos harto, porque ella llego y nos dijo: ‘¡Ah! ¡Qué bueno que están aquí, jugando en el computador, pensé que ya andaban en la calle!’ Y se fue…Ni siquiera me preguntó a qué jugábamos; pero es mejor que no sepa nada, lo pasamos bien y jura que no hacemos nada”.

Esta experiencia nos indica que podemos estar junto a los NNA sin adentramos a su mundo virtual, que tiene tanto o más riesgos que el mundo real, aunque no sean tangibles en un principio.

Una vez más ¿Piensas que estas presente o los niños, niñas y adolescentes sufren situaciones riesgosas por tu omisión? 

Cómo podemos corregir esto

  1. Acércate a tu hijo y pregúntale si te puede enseñar lo que está haciendo en internet. Recuerda que él está en un nivel avanzado de usuario y te puede ayudar mucho, estructurando juntos el horario y utilización de la red.
  2. Aprende sobre sus contactos, la forma y con quién se comunica, sobre los riesgos de internet y cómo los puede enfrentar.
  3. Intenta no dejar solos a los niñ@s cuando estén conectados, junto a ellos puedes descubrir un mundo de nuevos conocimientos. Háblales sobre el uso de internet y aconséjalos sobre las medidas de seguridad que deben tomar.
  4. Averigua si los ciber que tu hij@ visitan habitualmente son seguros. Por ejemplo, si poseen filtro para que no accedan a páginas riesgosas.
  5. Explica a tus hijos que lo bueno o malo que hagan a otro en internet es tan real como en la vida diaria. Edúcalos a través de los valores que no sólo se deben dar en el contexto real, sino también cuando navegan por internet.

 ¡Ojo! No siempre las situaciones son como tú las ves, más allá existe un mundo invisible a simple vista, en donde puedes equivocarte por omisión.

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Derechos del niñ@ en la web 2.0

Ingrid Conejeros @ingrizu > GSD 2.0 > 08.11.10

El mundo actual se caracteriza por la interrelación, donde la globalización y masificación de la redes de conectividad, como internet, hacen que los vínculos humanos ya no sólo se comprendan desde la interacción personalizada o presencial.

Hoy, se considera el establecimiento de vínculos en la web 2.0, pudiendo hablarse entonces de la digitalización de lo humano, dándose paso a la realidad virtual.

Por ello, al ser personas quienes interactúan dentro de este espacio, existe la posibilidad de que los derechos de los individuos puedan verse transgredidos de alguna u otra manera.

Los derechos humanos se conciben como garantías universales legales que buscan la protección de individuos y grupos sociales frente a la omisión o acción que puedan afectar sus libertades y dignidad humana.

Se comprende desde la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CIDN), que dichas garantías se estipulan en relación con niños, niñas y adolescentes (NNA) como sujetos de derechos humanos.

En este marco, la promoción de dichos derechos se trabajan o abordan mayormente en ámbitos presenciales, utilizándose la red digital como un espacio de difusión de los mismos y considerándose su ejercicio en el mundo “real”.

Cabe entonces la pregunta de si en la actualidad los derechos de niñ@s y adolescentes también pueden ser 2.0.

La respuesta parece ser que sí, en tanto la web nos ofrece múltiples posibilidades como, por ejemplo, la participación activa de los NNA en diversas plataformas digitales. En ellas prevalece el derecho de libre expresión, mientras que se puede difundir y recibir información en el medio que los niñ@s y adolescentes deseen (Artículo N° 13 de la CIDN).

Sin embargo, esto también trae consigo diversos espacios de riesgo para la infancia y adolescencia, tanto en lo presencial como en el ciberespacio.

Conceptos como grooming, ciberbullying y sexting pueden ser identificados el Articulo N° 19 de la CIDN, donde se señala que todo niño debe ser protegido contra toda forma de perjuicio o maltrato englobándose aspectos físicos, de cuidado, psicológicos e incluyéndose la exposición a situaciones de connotación sexual.

Dentro de los datos arrojados por la Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario, realizada por Divergente, se puede mencionar que en promedio el 92,6% de niñ@s y adolescentes tiene acceso a internet.

En tanto, un 6,7% de niños ha recibido en Facebook, Flickr o Fotolog fotografías en ropa interior o desnudos, el 13,6% ha sido engañando por algún contacto en cuanto a su identidad real, mientras que el 8,1% ha recibido amenazas o discriminación a través de internet. Este último concepto puede relacionarse con lo referido en CIDN donde se menciona que todo niño debe ser protegido contra toda forma de discriminación (Artículo N° 2, inciso 2).

Son múltimples los ejemplos donde es posible visualizar los derechos de los niñ@s y adolescentes, ya no tan sólo a nivel presencial si no también dentro de los espacios virtuales.

Se incorpora, entonces, el desafío y la responsabilidad de los diversos actores sociales que trabajan en la promoción de los derechos, de impulsar acciones donde el ejercicio de estos últimos ya no sólo ataña la realidad concreta, si no también al espacio virtual.

Se debe comprender que la interacción a través de los medios digitales es mediata, masiva y de mayor exposición, por tanto, los contextos de vulneración a los cuales pueden verse expuestos los NNA podrían tener consecuencias distintas a las conocidas, incluso más graves.

El desafío profesional está orientado a realizar un diseño de experiencias responsables de promoción, prevención e intervención que considere los nuevos escenarios de vulneración existentes en la web.2.0.

Uno de los nuevos desafíos se relaciona en cómo disminuir los espacios de riesgo a los cuales podrían verse expuestos los niños, niñas y adolescentes dentro de las redes sociales virtuales. Esto, considerando la prevalencia de los derechos enunciados en la CIDN dentro de la web 2.0 y la incorporación y participación de los padres como principales promotores de herramientas sociales. Este desarrollo permitirá a sus hijos utilizar la red como un espacio enriquecedor, además de establecer vínculos protectores y que fomenten el interés superior de los NNA.

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Riesgos en internet: También los adultos pueden estar en peligro

La llegada de la web 2.0 no sólo vino a modificar la vida para bien y ampliar las posibilidades de conocimiento y desarrollo: También trajo consigo nuevos riesgos que es necesario prevenir y atender.

Tanya Orellana @tanyaorellana > GSD 2.0 > 05.11.10

En un escenario digital basado en nuevas reglas y códigos, el desconocimiento o la mala comprensión pueden hacernos caer en conductas que hagan peligrar nuestra seguridad.

Y aunque son los menores de edad quienes a quienes debemos orientar e instruir en el uso correcto y responsable de internet, no son los únicos que pueden caer en peligro.

Percepciones erróneas

Según la Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario, entre los aspectos que pueden considerarse como riesgosos está el perder el equilibrio de la existencia cuando sólo se atiende lo que se realiza en la web, es decir, cuando este mundo virtual comienza a reemplazar los vínculos sociales que se dan en persona.

También, el contar con un ambiente rico en estímulos y respuestas inmediatas de los pares puede generar una pérdida de tolerancia e incapacidad para manejar frustraciones.

En tanto, el separar sin filtros la vida virtual de la cotidiana puede hacernos caer en el error de creer que nuestros actos en el ámbito digital no tienen mayores consecuencias en la realidad presencial.

Conductas de riesgo

Los riesgos para adultos también se manifiestan en conductas peligrosas que, sin duda, pueden tener consecuencias en la vida real.

Si bien según la Radiografía los chilen@s se declaran como familiarizados con la tecnología (4,13 en una escala de 1 a 5), que les gusta (4,41) y son muy hábiles (4,18), algunas conductas dan cuenta de que no siempre se está lo suficientemente alerta.

Por ejemplo, un 44,4% declaró haber olvidado alguna contraseña, mientras que el 6% de las mujeres y el 13,6% de los hombres dijeron haber dejado abierta su cuenta de correo, Facebook o MSN en otro computador, lo que les provocó alguna dificultad.

En tanto, un 9,9% de las mujeres y en 14,8% de los hombres señaló haber revisado o que le han revisado sin permiso una cuenta en la red. ¿Y con los teléfonos celulares? Un 20% de las mujeres y un 21,1% de los hombres lo registró sin autorización o fue registrado.

Además, un total de 5,4% declaró que le han suplantado la identidad en internet.

No se debe olvidar que las nuevas tecnologías han abierto las puertas a nuevos delitos. Uno de ellos es el phishing, término acuñado desde el “pescar” claves en internet, mediante engaños. Generalmente, se intenta el robo a través de correos o páginas falsas que imitan la estética de webs reales, donde el usuario, sin mirar detalles, ingresa sus datos y los delincuentes acceden a sus cuentas y dinero.

Aprendizaje

El espacio de interacción virtual es distinto, complejo y presenta códigos particulares de interacción. Las relaciones humanas se crean y fortalecer a través de la interacción social, por ello, las herramientas para desenvolverse en la web 2.0 son fundamentales.

Para participar en el mundo digital se debe contar con habilidades sociales y herramientas psicológicas. Empatía, asertividad, resolución de conflictos, tolerancia, diversidad, colaboración y respeto son algunos conceptos y valores que debemos tener en claro para desenvolvernos adecuadamente, minimizando los peligros, en la web 2.0.

Las competencias digitales deben conocerse, aprenderse, practicarse, estimularse y desarrollarse.

¿Y tú? ¿Qué tan seguro actúas en internet?

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El escenario legal de las conductas que realizamos en internet

La ley es una sola y, por ende, lo que se configura como delito en el mundo cotidiano también lo será en el digital. Sin embargo, se han realizado algunas adecuaciones para llenar algunos vacíos que aparecieron con el masivo uso de la web.

RNB > GSD 2.0 > 30.10.10

El marco legal en internet existe, ya que las regulaciones que nos rigen dentro del mundo cotidiano también se aplican en el mundo digital, es decir, en la red, por lo que una amenaza realizada por teléfono tendrá la misma tipificación de delito que una efectuada vía correo electrónico o a través de las redes sociales.

“El delito va a existir de todas formas, por lo tanto, en muchos casos internet no requiere una regulación específica, salvo cuando las formas en que se interactúa en la web supongan una diferencia muy grande de la conducta o de lo que se está castigando frente a lo que se hace en el mundo real o físico”, sostiene Francisco Javier Vera, abogado de la ONG Derechos Digitales.

Esto sucede, principalmente, cuando se trata de delitos o conductas que solamente pueden verificarse sobre plataformas digitales, ya que originalmente los legisladores no los habían contemplado.

Es así como, en base a ello, “hay algunos delitos que se han ido adaptando a la nueva realidad, sobre todo los que están relacionados con el acoso a menores o grooming. Se han incorporado en los tipos penales o en los delitos que se especifican en la ley aspectos propios de la comisión de este ilícito mediante redes digitales”, explica el profesional.

Otro elemento que se ha regulado es la pornografía infantil, que está asociada al grooming. “En este caso, igual se han tendido a subir las penas, se han adaptado los tipos legales para que concuerden con las prácticas hechas a través de internet, también se ha contemplado que los tribunales chilenos tengan competencia para conocer estos delitos, aún cuando se cometan en el extranjero, que es algo bastante importante, porque dentro de la red las fronteras físicas no existen o tienen un rol muy diferente al que presentan en el mundo cotidiano”, afirma.

De esta manera, estos cambios han permitido perseguir de mejor manera estos delitos. Y a ello se suma una mayor cooperación entre las policías y los organismos internacionales para dar con las redes establecidas en torno a estas conductas.

Por ende, el abogado insiste en que no es necesario realizar leyes especiales para las conductas de internet, sino que lo mejor es basarse en las acciones que se castigan y no en el medio sobre el que se castiga. “La idea es incorporar internet o las tecnologías digitales a las leyes sólo cuando esto sea estrictamente necesario. Y en otros casos, tratar de ver que los verbos con los que se definen los delitos o la manera en que se habla de estas conductas sea lo más neutral posible, y concentrarse más en qué hace la persona y no en la forma en que comete los delitos”, analiza Vera.

Es por ello que en la ley se sanciona el homicidio en general y no se especifica el homicidio con cuchillo o con arma de fuego, puesto que se trata de una sola conducta. “Lo importante sería llegar a un momento donde la regulación contemple estas posibles conductas, pero no siempre hablando de los medios con los que se comete, para evitar una intervención excesiva”, añade.

Caso a caso

“No podemos castigar delitos que no se han cometido. Entonces, si llegamos solamente al mundo virtual no es posible castigar la tentativa ni estigmatizar de inmediato a la persona como pedófila sin que efectivamente haya cometido ese delito”, explica Francisco Javier Vera.

Su argumento es que, de hacer eso, estaríamos teniendo leyes que castiguen por conductas que no constituyan delito o que posiblemente pueden constituirlo, lo que “abre una puerta muy grande para que la intervención policial o de los tribunales sea excesiva e irracional y lo importante acá es que esta conducta de perseguir delitos sea lo más racional y eficiente posible”.

Por otra parte, no todas las conductas tienen que estar reguladas en la ley para ser delitos y para que la policía las persiga. En ese ámbito entran las injurias y calumnias.

Antes que todo, es necesario distinguir bien unas de otras: “Las calumnias se producen cuando a una persona se le imputa falsamente un delito, como decirle ‘tú eres ladrón o robaste’, sin que esa persona haya robado realmente. Y las injurias se realizan cuando se emiten insultos u ofensas a alguien, afectando su propia identidad”, indica el abogado.

Existen calumnias e injurias que pueden pasar a ser delito cuando cumplen con ciertos requisitos y, por ende, pueden ser perseguidas por los tribunales e implicar, incluso, penas de cárcel, lo que ciertamente no excluye a las conductas realizadas en internet.

Infografía «Las conductas y sus consecuencias en internet». Libro Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario. PP 82.

Ahora, cuando una persona es atentada en su honor o es difamada puede acudir a otros mecanismos legales, como demandar civilmente por indemnizaciones y también puede acudir a la Corte de Apelaciones a interponer un recurso de protección. “En ese caso, se tomarán las medidas para evitar esta ofensa”, asegura.

Ciberbullying

Francisco Javier Vera cree necesario cuidar mucho la intervención del Estado y la ley en este tipo de agresiones. “Cuando estamos hablando de estas conductas cometidas a través de internet, hay que diferenciar muy bien a la persona que provee la plataforma, que, por ejemplo, podría ser un sistema de foros, de aquél que provee la conexión a internet a quien efectivamente comete la conducta”, precisa.

Y por otro lado, “el gran problema de esto es que muchas veces las personas que hacen estas conductas u ofensas son tan menores de edad como las víctimas, por lo tanto, la solución no parece ser la tipificación de nuevos delitos o multar a los colegios, sino que el eje de esto debería ser, principalmente, la educación y el respeto mutuo en la sala de clases”, considera.

Junto con ello, aconseja incorporar planes de prevención y psicólogos a los establecimientos educacionales, así como instrumentos y manuales de convivencia, puesto que “son herramientas mucho más efectivas para prevenir estos problemas y muchas veces esto también nace de una agresividad que viene desde los hogares de los niños”.

Infografía «Sexting, Grooming y  Ciberbullying». Libro Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario. PP 84.

Otras acciones

Hay delitos contemplados para el caso de suplantación de identidad y no existen diferencias para aplicarlos en el mundo digital. Por ejemplo, “si envío una carta por otra persona por correo electrónico, le estoy suplantando la identidad a alguien. Por otro lado, si envío un correo con phising, estoy cometiendo una estafa en la mayoría de los casos”, ejemplifica el especialista.

También está el ámbito de las fotografías de personas que llegan a los sitios de pornografía. “Ahí hay un atentado contra el honor de las personas y también contra su imagen pública y, por lo tanto, lo que procede es una demanda civil para obtener que bajen las fotos y una eventual indemnización de perjuicios”, asegura Vera.

Eventualmente, también se podrían aplicar derechos de autor en algunos casos, pero esto supone una dificultad y es que el titular de los derechos de autor no es la persona retratada, sino que el fotógrafo, por ende, quien debería interponer las acciones correspondientes es el mismo autor o el medio que es dueño de la imagen.

Actuar con equilibro

A juicio del abogado, los desafíos que quedan en torno a esta materia en Chile son dos. Por un lado, está pendiente refinar mejor los tipos legales, en el sentido de ver algunas conductas que posiblemente quedan en el ámbito de internet, como el grooming o el sexting.

“Es sumamente importante que en la regulación y la persecución de estos delitos también estén involucrados los derechos fundamentales de las personas. Entonces, es necesario que el legislador y las personas que aplican la ley tengan la suficiente conciencia de que cada vez que se autoriza al Estado a intervenir más en nuestras vidas y a las policías, esto va a significar también que los ciudadanos vamos a tener menores espacios de libertad, por lo que si esto no queda bien regulado de una forma técnica y neutral, vamos a tener muchos problemas en el futuro”, examina Francisco Javier Vera.

En ese sentido, hay muchos derechos fundamentales en juego, principalmente el derecho a la privacidad, a la intimidad y a la honra. “Es necesario llegar a un equilibrio entre la persecución penal, por un lado, y también tener en cuenta cuáles son los derechos de las personas que están en juego”, concluye.

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La verdad es clave en internet

Lo que hacemos en el mundo virtual tiene consecuencias directas en el mundo cotidiano. Así, es importante pensar con cuidado antes de publicar información falsa y también aprender a defenderse de ella.

RNB > GSD 2.0 > 28.10.10

Hace unas semanas atrás, precisamente el día en que se lanzó la campaña de la Teletón 2010, un usuario de Twitter publicó la muerte de Don Francisco. Si bien su propia hija y más tarde, con la presencia del animador durante el lanzamiento, se desmintió el hecho, con ello una vez más quedó en evidencia uno de los riesgos que conllevan las redes sociales: Publicar información falsa.

Entre el mundo cotidiano y el digital se habla de verdad cuando hay una correlación entre lo que se publica y el hecho real, por lo que, “la falsedad o algo falso en internet es cuando en el mundo digital se señala algo que no corresponde a la realidad, que imita o falsea, por ejemplo, una identidad, un hecho, un lugar, un producto o un servicio», comenta Miguel Arias, psicólogo y director de Divergente.

De esta manera, la falsedad en la red puede presentarse como una estafa o trucando fotografías y subiendo perfiles falsos de un niño o de un adulto, lo que también puede ampliarse a personajes famosos, como lo sucedido con Mario Kreutzberger.

Asimismo, la verdad también se quiebra con el grooming, abuso que se produce cuando el adulto engaña al niño o cuando alguien sube un perfil con fotos y datos falsos para buscar pareja o amigos por la web.“Lo más crítico ocurre a nivel de los datos personales, pero puede suceder en diversos niveles, como por ejemplo, falsear la portada de una página de un banco; pero el tema principal es falsear cuentas, robar imágenes o plantear cosas que son falsas como tal. Por ejemplo, que alguien publique perfiles con fotos de famosos y en redes de otros países”, precisa Arias.

Por ello, es necesario que cada usuario, ya sea un niño, un adolescente o un adulto, se haga cargo de la información que publica y comparte, lo cual forma parte de las competencias necesarias para este mundo digital.

“La verdad entre la vida cotidiana e internet tiene que ver con cómo te haces cargo, siendo conciente y pensando, antes de publicar, en las consecuencias que puede tener en el tiempo la información o las fotos que vas a subir, tanto para tí como para otras personas”, sostiene el psicólogo.

Por otra parte, es importante aprender a denunciar en las plataformas 2.0 y en la institución que corresponda. Por ejemplo, en Twitter existen los denominados troll, que son usuarios especializados en inventar hechos, molestar y ser insidiosos con otros para generar respuestas, y también existen personajes falsos, los fake. Pero en ambos casos, cuando se reconocen a estos perfiles, los twitteros esparcen la noticia y dejan de seguirlos.

Los daños

¿Qué daños sufren las personas que son víctimas de una publicación falsa? Estos van desde el suicidio, como ha sucedido con algunos adolescentes y niños víctimas de ciberbullying, hasta el asesinato de la imagen pública.

“Las consecuencias en el mundo virtual son muy reales y pueden generar respuestas emocionales graves, por lo tanto, es necesario poner ojo con los abusadores o con la gente que juega con la verdad. De repente, para un niño es divertido llamar a los Bomberos para hacer una broma, pero eso tiene consecuencias graves en el mundo real, y lo mismo sucede cuando se hacen este tipo de bromas en la red o se inventa información, por lo que también es importante que los padres enseñen esto a sus hijos y les den el ejemplo”, afirma.

Si bien hay algunas reglas claras y otras no, como parte de un código conductual en internet se puede establecer que cada nota de un blog debe ser firmada y el autor hacerse cargo de lo que sube. Por otra parte, un nick siempre debe representar a una persona y una vida real.

Para evitar pasar malos ratos, como criterio general de comportamiento es bueno “buscar siempre en lugares donde hay responsables que estén unidos a diversas comunidades. En la publicación debe estar el nombre del autor, la fecha y el lugar”, plantea Miguel Arias.

Cómo protegerse de lo falso

Unas simples medidas pueden ayudarnos a evitar que la información falsa nos afecte y también que dañemos a terceros:

  1. Valorar la verdad como sociedad, grupo familiar o individuo es muy importante.
  2. Tomar conciencia de cómo podemos hacernos cargo y evitar riesgos en relación con la falsedad. Por ejemplo, no es bueno retwittear un comentario sin comprobarlo o hacernos eco de una “copucha”, sin tener claro lo que de verdad sucede. Tampoco es correcto subir material de otros, como un juego, si es que con ese acto puedo ofender a esa persona, causar ciberbullying o daños.
  3. Siempre es bueno “googlearse”, es decir buscar qué se publicó de ti, dónde están tus imágenes. Es relevante buscar la huella digital propia y hacerse cargo de ella.
  4. Aprender a denunciar. Cuando nos enfrentamos a algo que no es real, apretar el botón de denuncia en Facebook o en Twitter o en los elementos legales cuando corresponda.
  5. La información de internet siempre se debe triangular, es decir, un bloguero, por ejemplo, por lo menos debe triangular sus datos en tres comunidades diferentes o en tres lugares de referencia o tres fuentes. Por lo general, la gente quiere que la encuentren en la red, entonces cuando se oculta información o se firma muy genérico, es preferible dudar.
  6. Habitualmente, la falta de ortografía en la web se relaciona con engaño y estafa.

Por ello, hay que aprender a mejorar este aspecto para respetar los códigos del mundo digital, porque, finalmente, las faltas ortográficas señalan despreocupación, no profesionalismo o, incluso, estafa.

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Horas de uso y conectividad en internet

Internet, en la actualidad, ha pasado a ser parte de la cotidianeidad de las personas. La conectividad al espacio digital se ha vuelto parte de las acciones diarias, junto con otras actividades como estudio, trabajo, recreación, sueño, alimentación, etc. Por supuesto, niñ@s, adolescentes y jóvenes no se quedan fuera.

Ingrid Conejeros @ingrizu

Desde la Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario, realizada por Divergente, se desprende que en promedio los niñ@s pasan 3,6 horas al día conectados al computador, los adolescentes, 3,9 horas, mientras que los jóvenes presentan el mayor porcentaje, con 6,23 hrs.

A su vez, la investigación arroja que el tiempo dedicado al trabajo y estudio por los adolescentes es de 6,36 hrs mientras que los jóvenes promedian 8,3 y los niñ@s con un 5,23 hrs.

Finalmente, el tiempo dedicado por estos últimos a la recreación o diversión tiene un promedio de 4,30 hrs, mientras que los jóvenes sólo un 2,63 hrs.

De esta manera, se debe reflexionar sobre la cantidad de tiempo que se destina a estar conectado en internet, además de si esta actividad interfiere en otros aspectos de la vida diaria o de la conducta, pudiendo llegar a convertirse en un problema para los niñ@s, adolescentes y jóvenes dentro su proceso vital.

En este contexto, el psicólogo Miguel Arias, experto en nuevas tecnologías de conectividad social, plantea un “modelo de los tres tercios” respecto del uso del tiempo, donde se destinan ocho horas para el estudio o trabajo, ocho para la recreación y el mismo tiempo para el descanso (8+8+8 =24).

“Para evaluar la conducta del niñ@ se debe hacer un proceso desde lo relacional,  y lo funcional de la conducta, de acuerdo con el contexto”, añade.

A su vez, el psicólogo señala la importancia del rol que adquieren los adultos responsables respecto de normar a sus hijos en la cantidad de tiempo que se destina al uso de internet, como una forma de prevenir que la utilización de la red no pase a ser un aspecto negativo que pueda incidir en el desarrollo de los mismos.

Esto puede ser tanto en aspectos sociales, con disminución en la participación de actividades familiares o de recreación con los pares, como en el ámbito de la salud, donde el sedentarismo puede afectar a quienes pasan mucho tiempo conectados.

Es aconsejable que los adultos responsables conozcan tanto los gustos personales de sus hijos como aquello que les desagrada. Este conocimiento proveerá un insumo que les permitirá a los padres establecer un sistema de manejo de las conductas que consideren como nocivas para los hij@s, así como también para la promoción y refuerzo de aquellas que favorezcan el crecimiento y desarrollo de los mismos.

Finalmente, el uso de internet y la conectividad no debiera ceñirse a una tipología de “bueno” o “malo”, si no más bien a cuáles son los aspectos positivos que esta actividad tiene consigo, sin perder de vista la existencia de indicadores que podrían dar cuenta que este uso o la cantidad de tiempo que se le destina no es favorable.

¿Cómo estás administrando tu regla de los tres tercios?

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Las huellas que dejamos en internet

No todo es llegar y borrar. Tal como sucede en la vida real, en la web hay contenidos que nunca se pierden. Por ello, es necesario decidir bien antes de subir material personal.

RNB > GSD 2.0 > 25.10.10

Tal como la calle, así es la web. Es decir, un “lugar” en el que se pueden aprovechar muchas ventajas, pero también hay que cuidarse de las desventajas que incluye.

De esta manera, “si sabes aprovechar la calle, irás al cine, a la heladería, a jugar al parque, etc. Pero allí también puedes encontrar cosas desagradables y lo mejor no es evitarla, sino entenderla y aprender a andar en ella”, aconseja Claudio Gutiérrez, académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile.

Uno de esos aprendizajes implica saber que al acceder a internet, todos dejamos nuestra huella en ella.

Tal como sucede con un objeto en el, casi sin darnos cuenta, que dejamos las huellas dactilares impresas cuando lo tocamos , sucede en la red.

“Internet funciona como parte de lo que vamos dejando al hacer nuestra vida común. Al vivir, vamos creando (y dejando amigos), conversaciones, recuerdos, cosas, libros, juguetes, cartas, fotos, y todo eso también lo dejamos en la web. Y ahora es más fácil que permanezcan allí”, explica el profesor de la Universidad de Chile.

Pero no se trata de una huella que veamos, sino que de una digital o algo parecido a un banco de datos, “aunque la imagen de banco de datos indica que todo queda almacenado en un solo lugar y organizado. En cambio, lo que vamos dejando en internet queda, como nuestras huellas, desparramado al azar. Y puede –si alguien lo quiere- conservarse o puede perderse con el tiempo”, dice Claudio Gutiérrez.

En diferentes partes, los “dueños” del sitio querrán mantener una bitácora de lo que haces, para estudiar tu comportamiento y luego aprovecharlo en temas comerciales, por ejemplo. Otros amigos también pueden ir guardando pedazos de tu vida, como un comentario o una foto, y otras aplicaciones de terceros también pueden capturar esa información.

¿Y si quiero borrar la información que subí? “Igual que todo lo que has hecho en tu vida, ya no depende de ti”, responde el académico.

Y agrega: “¿Qué ocurre si quieres ‘borrar’ las palabras de enojo que le dijiste a tu hermano en un momento de ofuscación? Nada. Ya están allí. ¿Y si quieres borrar la nota que te pusieron en el colegio? Nada. Ya está allí. Otra cosa es que quieras borrarla de tu vista, es decir, sacarla de tu aplicación o bajarla del sitio donde la pusiste. Eso significa que a partir de ahora (no antes), la gente no podrá acceder a tu foto desde ese sitio. Pero eso no significa que mucha otra gente (y en particular los dueños del sitio) no la tengan ya”.

Es por ello que se dice que la basura en internet no se pierde. En estricto rigor, el especialista afirma que hay cosas que sí se pierden, pero por lo general quedan grabadas por otros. “Es como un libro, a veces se pierde una copia, pero en otro lugar alguien tenía otra copia del mismo, así que, estrictamente hablando, el contenido es difícil que se pierda”, sostiene.

Consejo clave

Antes de subir imágenes o videos a las redes sociales, el académico de la U. de Chile aconseja pensar bien si quieres hacerlo o no: “Mi sugerencia es que evalúen eso del mismo modo que evaluarían qué hacer en otras esferas: ¿Quiero cantar delante de mi curso?, ¿Quiero hacerme un tatuaje?, ¿Quiero hacerme de tal amigo? Todas esas son decisiones que tienen consecuencias (no necesariamente negativas) de largo alcance. Por ello, antes de hacerlas, debo pensar en eso y lo mismo sucede con el tema de subir imágenes o videos a redes sociales. Especialmente hay que aclararles esto a los más pequeños. Si subes una foto con un peluche, deberás aceptar que en algún momento otra gente sepa que te gustan los peluches. Si eso no te preocupa o te enorgullece, adelante, no hay problemas. Pero si tienes dudas, no lo hagas”.

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Adolescentes y comportamiento de riesgo en internet

Ingrid Conejeros @ingrizu

Dentro del mundo digital, es posible encontrar diversos medios de comunicación que nos permiten estar en contacto mediato con los otros, indistinto de donde nos encontremos geográficamente. Así, la utilización de medios tales como el  teléfono celular o internet, posibilita que los vínculos se puedan sostener a la distancia, así como también, la creación de los mismos dentro de un espacio virtual. A su vez, las plataformas que ofrece la web 2.0 se caracterizan por la posibilidad que entregan al usuario de administrar, lo que permite que sus datos personales, gustos u opinión, entre otros, sean visibles o no a otros pares de la misma plataforma, e incluso de la misma red de internet en su totalidad.

De esta manera, la utilización de la web 2.0 por los adolescentes se configura como un espacio donde las comunidades virtuales pasan a ser nuevos escenarios de interacción y de formación de amistades, pudiendo incluso influir en la búsqueda de identidad y en la autopercepción que tenga el adolescente de su persona, en tanto, dicha etapa se caracteriza por los cambios psicológicos que se producen en el individuo.

Por tanto, el uso de las redes digitales por parte de este segmento supone a su vez el desarrollo de herramientas que les permitan usar de forma positiva dichas plataformas, evitando los riesgos a los cuales podrían verse expuestos. Así, es posible encontrar que las plataformas Facebook, Youtube y Fotolog están en las más utilizada por este grupo etario, siendo uno de sus riesgos que es abierta a toda la red, lo que se traduce en una mayor exposición de los mismos a contextos de vulneración como el ciberbullying, o bien aquellos asociados a riesgos de connotación sexual como grooming.

Dentro de otras esferas, la utilización de mensajes de texto como vía de comunicación mediata y efectiva entre los adolescentes, también se podría transformar en un espacio de riesgo a situaciones de exposición menos visibles, pero igualmente importantes.

Desde estudio Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario se desprende que el uso de internet en los adolescentes está poco normado o limitados por los padres chilenos generando el efecto de la generación huérfana digitalmente. Los datos señalan que 2 de 10 adolescentes (10 a 14 años) con acceso a internet en Chile, no recibe norma o límite alguno de sus padres como en el uso de mensajes, correos o chat en internet. Se suma a esto que cerca de 5 de cada 10 adolescentes en Chile tiene el computador en su habitación.

Este medio se podría utilizar para el hostigamiento a otro mediante el envío de mensajes de texto, sobrexponerse o bien con contenido visual que busque exponer a un par a una situación compleja y de exposición masiva. En este marco, la Dra. Parry Aftab (2009) señala “un niño o adolescente puede crear un nombre de usuario que sea muy parecido al de otro niño…puede usarlo para decir cosas inapropiadas a otros usuarios fingiendo ser otra persona”, agregando también que se “envían amenazas de muerte usando la mensajería instantánea, sms, fotos o videos”.

De esta manera, es importante estar atento del uso e importancia que hoy en día les dan los adolescentes a las redes virtuales y cómo prevenir que la mala utilización de estas últimas incida en el desarrollo de los mismos. Así también, cuidando exposición a contextos de vulneración a los cuales podrían verse enfrentados. Es importante estar y participar con los/as hijos/as ya no sólo en la realidad cotidiana. Ahora enfrentamos un mundo más complejo y conectado que implica nuevos desafíos y aprendizajes como grupo familiar.

¿Te sumas la generación de los padres preventivos 2.0?

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PPT General Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario

Video Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario