Aunque este tipo de revelaciones no son nada nuevo, no dejan de generar debate al momento de perfilar el límite entre valores como la seguridad nacional y el derecho a la privacidad.
SerDigital > @SerDigitalCL > 10.06.13
Lo que a estas alturas parece un lugar común o una afirmación sin mucho fundamento hoy es una realidad con pruebas contundentes: el gobierno estadounidense espía contenidos en la red.
Un ex empleado de la Agencia Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) ha revelado a los diarios ‘The Guardian’ y ‘The Washington Post’ documentos que denuncian el control de EEUU sobre el contenido de determinados e-mails, fotografías, vídeos conversaciones de chat o transferencia de archivos, mediante el acceso a servidores de empresas de Internet tan gigantescas como Google, Facebook, Youtube, Skype o Apple, entre otras.
La NSA realiza el control de los servidores a través de un programa de supervigilancia bautizado como PRISM. Este programa da un paso más allá de la ‘Ley de Supervisión de Datos de Inteligencia sobre Extranjeros’ (FISA), reformada en 2008 para permitir mayor control sobre las comunicaciones por móvil, Internet y correo electrónico, proporcionando inmunidad a las empresas que proporcionan acceso a dichas comunicaciones a los servicios de inteligencia.
Las compañías interpeladas niegan tener conociemiento acerca de PRISM, reconociendo que
proporcionan a las autoridades la información a la que la ley le obliga, esto es, mediando una orden judicial expresa al efecto.
De acuerdo a las fuentes mencionadas, oficialmente el gobierno replica acerca de la posibilidad de contar con herramientas necesarias para hacer frente a las amenazas planteadas por los terroristas.
El programa PRISM ha permitido una vigilancia a fondo de las comunicaciones entre millones de usuarios de Internet así como de los archivos que alojan en las compañías de Internet afectadas por este sistema. Microsoft fue, en 2007, la primera ‘espiada’. Yahoo, Google, Facebook, PalTalk -un proveedor pequeño que tuvo cierto protagonismo durante la Primavera Árabe y la actual crisis en Siria-, YouTube, Skype y AOL se unieron sucesivamente a las ‘redes’ de la NSA hasta 2011. Apple también está en la lista desde el año pasado.
El programa PRISM permite a la NSA, la mayor agencia de vigilancia del mundo, conseguir cualquier tipo de información o comunicación confidencial sin necesidad de solicitarlo a los proveedores de Internet o tramitar autorizaciones judiciales. La escala de este programa de vigilancia permite que la agencia gubernamental pueda tanto acceder a los datos almacenados en los servidores o hacer un seguimiento en tiempo real de las comunicaciones por Internet.
Estas revelaciones confirman las preocupaciones de los defensores de los derechos civiles y la privacidad en la red, que han estado intentando durante años arrojar luz sobre el uso por parte del Gobierno de la ‘Patriot Act’, una ley aprobada después de los ataques a las torres gemelas y que enmendaba la FISA para incluir el terrorismo como causa de ‘supervisión de las telecomunicaciones».
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Cuando los usuarios ya estaban olvidando el SOPA una nueva ley que amenaza con trasgredir la privacidad de todos está discutiéndose en Estados Unidos. Se trata de la Ley de Protección y Compartición en Ciberinteligencia (CISPA).
El texto de CISPA propone, en origen, una revisión de la normativa de seguridad nacional (National Security Act) de 1947 con la finalidad de 

Este lamentable caso puso en el tapete de la discusión la ética de subir material que transgrede la intimidad y
desde la irrupción de las nuevas tecnologías de la información, lo público y lo privado se redefinen y tienen nuevas implicancias. Si no quieres que tu intimidad sea expuesta en las redes no descuides tu privacidad en lugares de acceso público. No todos los que tienen cámaras y celulares poseen a la vez el criterio necesario para ocupar estas herramientas.
Para utilizar la app es necesario registrarse y luego agregar contactos de Facebook, por número telefónico o por nombre de usuario, y enviarles las imágenes.
dado un uso más amplio. Mujeres que mandan fotos de su atuendo a sus amigas para que les digan cómo se ven o el clásico «spam de fotos» diferencian a los usuarios de la opción chilena, que tienen un rango etario de entre 14 y 35 años (comparado con los 14 a 18 de Snapchat).


Los usuarios muchas veces cometen errores mortales que pueden transformarse en grandes problemas a largo plazo: Descargan programas desde enlaces de dudosa procedencia, mantienen desactualizados antivirus y cortafuegos, usan claves poco seguras, utilizan software pirata, no tienen demasiado filtro a la hora de publicar datos personales, abren enlaces desconocidos o se contactan con personas poco confiables.
el acceso, en la adopción de la tecnología, en la adaptación de la misma, en la apropiación y la innovación.
La primera falta que cometería el servicio es guardar datos de usuarios sin un propósito claro. La aplicación accede a la agenda de contactos para buscar el listado de los usuarios que cuentan con el servicio y guardarlos como “contactos”. Los números de teléfono de quienes no son usuarios, son almacenados por WhatsApp, lo que de acuerdo a la legislación de ambos países sería ilegal.

Con este nuevo sistema,