
Tanto Community Manager inventando hashtags para generar campañas en Twitter, me inspiró para usar las redes sociales para una de las campañas más grandes que podría iniciar en la vida análoga.
CSD > @SerDigitalCL > Leonardo Estrada > @itssoleon > +Leonardo > 10.01.12
Me caso. Y contrario a lo que muchos esperaban, no lo comenté en Twitter al segundo de recibir el sí, y me demoré por lo menos dos semanas en cambiar mi estado de Facebook. Tengo mis límites, a veces. Sin embargo, una vez que lo anuncié recibí tanta felicitación, mención, likes y comentarios que pensé que por primera vez, usaría las redes sociales en internet como eso mismo, como red social, como apoyo para mi matrimonio.

Primer round
Búsqueda de centro de eventos. El matrimonio será en Santiago (capital de Chile) y yo estoy en Chillán (a 400 kms. / 249 millas); mi novia trabaja y la idea es hacer las cosas en conjunto. Ella tenía sus propuestas de lugar y ¿las mías? ¿Cómo solucionar la búsqueda de centro de eventos a tanta distancia? Pues con Twitter. Calculé una hora pic, diseñé un tweet orientado más hacia el público femenino (para tocar fibras sensibles) y pedí RT.
Luego de 30 minutos tenía 14 retweets, más de 80 menciones dándome datos y una flamante lista final de 10 lugares bien recomendados, además de 3 contactos de productoras e incluso, una cantante para la ceremonia. Por supuesto, también gané followers, pero eso es otra historia. El punto es que con 140 caracteres logré en media hora un número de contactos que otra gente logra en un día o tal vez más.
Por supuesto anoté todos los datos en Evernote porque, ustedes saben, Evernote es la maravilla.
Pues bien, ya teníamos los datos del centro de eventos, nos inscribimos en una tienda de retail para el tema de la lista de novios… Nos dimos cuenta que esto de la lista y los puntos y el viaje tenía potencial, pero había que explotarlo. Y como yo suelo pasar bastante tiempo en la red, decidí partir mi propia campaña de Código de Novios.

Segundo Round
Configurado TweetDeck para que me mostrara una columna con los twitteos que incluyeran el
nombre de la tienda retail y confiando en la adicción por el check in, a cada twittero que usaba Foursquare en la tienda en cuestión (en cualquier ciudad) le pedía que por favor, usara mi Código de Novios. Las respuestas fueron variadas pero en su mayoría positivas.

Pues bien, todavía sigo recolectando puntos en Twitter. Y de paso di prueba fiel que no sólo los “grandes” y los CMs pueden realizar campañas, los “pequeños twitteros” también pueden lograr grandes cosas si saben administrar bien una red y llegar a un público objetivo y certero. No basta conocer una red, ni usarla: hay que dominarla.
¡Conversemos en Facebook!
Tanta es la fauna en el cyberespacio que hasta monstruos tenemos. Los trolls son como los Vampiros: huimos de ellos pro hay cierto gustito en convertirse en uno. El problema: puede transformarse en un hábito.
Por un lado, tenemos a un tipo con una forma particular de pensar, que sobrepasó los límites. Conducta bastante común en un TL promedio, hay que reconocerlo; entonces él es un troll. Recuerdo en particular un episodio en el que escribe acerca de la pena que le daba que comentaristas de televisión se sensibilizaran por los minusválidos. “Se dice Persona en Situación de Discapacidad”, le replican; responde “Se dice porquerías”. Es una conducta clásica en un trolleo.

puesto de jugos naturales que está al frente de un cementerio en donde se encuentran enterrados combatientes de la Guerra del Pacífico. Y no lo estoy tratando de rústicos, poco actualizados o “huasos” a los norteños que trabajan allá, pero este tipo de referencias está más bien restringidos a las grandes urbes, donde hay WiFi en las plazas y los padres se han visto obligados a aprender a usar internet para apoyar los procesos educativos de sus hijos. No esperaba que Don Juanito me mandara a hacer una “internet research” para verificar que los de la NASA efectivamente llegaron media hora después de caído el OVNI, estando los dos metidos en un lugar donde, con suerte, llega señal EDGE.










sociales. La etapa de “seducción” hacia este mundo de la internet se centra, entonces, en saber cómo las redes sociales, las TICs y la conectividad pueden aportar a la relación de pareja y a las necesidades de cada uno en particular, tanto en el área laboral, como en el área social y comunicacional. Lo ideal, entonces, sería abrir nuevos canales de comunicación a través de la red social, que obviamente no se volverá exclusivo, pero sí aportará en gran medida a mantener comunicada a la pareja.


Y es que esta herramienta, como todo, puede convertirse en un problema para quienes involucran aspectos personales en esta red, y generar condiciones de alienación, situación que es completamente contraria a la que se espera en cualquier red social. Además, hemos de cuidar de caer en conductas comunmente llamadas “trolleos”, en los que se libera información falsa o se atacan temas generales para causar polémica; el propósito de estos twitteros es más bien básico y no tienen propósito alguno, y podrían contaminar fácilmente un timeline. Son los riesgos de una red social y anónima, pero con mucho poder.





Después de crear una cuenta, entregamos nuestro twitter, facebook, bit.ly y Youtube, y Twentyfeet se encargará de entregarnos el flujo de seguidores, la cantidad de recomendaciones (con el “me gusta” de Facebook incluido), el efecto viral de nuestro contenido, retweets, favs, etc., todo con la posibilidad de actualizar perfiles y tener bajo control la información más relevante de lo que se publica en ellos, en atractivos gráficos lineales y notificaciones al e-mail.