Cerebro 2.0 y nuevos usuarios en la era digital

“Los jóvenes no son como los de antes”, reclaman las generaciones más maduras y parecen estar en lo cierto. Hoy, vivimos una era digital, donde estamos constantemente conectados y usamos herramientas tecnológicas 2.0, altamente interactivas.

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Esta realidad ha logrado que, desde la neurociencia, se distinga un cerebro renovado, que permite apreciar, actuar y participar de nuevas formas en el mundo.

¿Un cerebro 2.0? Sí, que se caracteriza por cumplir con determinadas funciones de manera más destacada. Se estima que integra ambos hemisferios y reorganiza las conductas a partir de la experiencia: las emociones tienen más relevancia y el sujeto tiene más capacidad para ser empático.

Según explica psicóloga y gerente de Cuentas y Operaciones de Divergente, Macarena Pérez  @macarenaperez, se habla de un cerebro 2.0 porque se entiende que las personas al momento de usar e interactuar con este tipo de herramientas tienen una experiencia particular, posible de diferenciar y agrupar, de acuerdo con ciertas características, formas de funcionamiento, códigos de uso, lógicas de expresión, estímulos sensoriales y pautas de comportamiento, entre otros. “En este sentido, al hablar de cerebro 2.0 se hace referencia a una forma de organización del sistema nervioso que se da en función de la experiencia de uso de las tecnologías 2.0, es decir, el conjunto de redes neuronales que se activan en esta experiencia es lo que se denomina cerebro 2.0 y determina el funcionamiento de éste”.

Según indica la Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario (@miguelarias, 2010), este cerebro le permite ser humano producir, administrar y difundir sus propios contenidos, es decir, hace posible que se transforme en emisor y receptor al mismo tiempo. “Es por ello que este ser humano de la Generación 2.0 cree que todas sus acciones virtuales corresponden a una forma de participación social, desde opinar en los foros hasta apoyar causas en Facebook”.

También, necesita una inteligencia global y compartir contenidos para funcionar; es decir, valora la colaboración, por lo que se cree que sería una persona más solidaria.

Estas características conformarían un usuario más educado y sofisticado. Hace notar sus gustos y derechos,  además de generar retroalimentación y comentar positivamente sobre los otros y sobre sí mismo.

Y es que internet ha provocado un cambio en la conectividad global que ha modificado, para siempre, las formas de relacionarnos y de significar estos vínculos.

Hoy, las personas manejan más información, comparten más contenidos y se comunican por diversos medios: emails,  mensajería, chat, blogs, Twitter, Facebook, LinkedIn, Fotolog y muchos más que vendrán.

“La web 2.0 es como una inteligencia global distribuida, donde una estructura de significado emerge de los procesos colaborativos desarrollados por todos sus usuarios”, comenta la psicóloga.

Herramientas particulares

Una de las hipótesis es que la conectividad y el uso de herramientas tecnológicas 2.0 han permitido  el desarrollo de herramientas psicológicas particulares y han desencadenado habilidades

de acción también particulares -resolutivas y creativas- exclusivas del mundo globalizado que está en constante movimiento.

“Las personas complementan su vida social desde la plataforma 2.0, ya que ésta es la manera que tienen de recordar, de pertenecer e integrar a otros seres humanos que quizás no tienen cerca, sin que por ello dejen de funcionar en la vida cotidiana. Precisamente, esta nueva organización se ha denominado Inteligencia Digital, según precisa Divergente”, sostiene la Radiografía del Chile Digital (@miguelarias, 2010).

Las funciones psicológicas se estructuran y desarrollan desde la experiencia social, mientras que las herramientas psicológicas son herramientas sociales y culturales. La experiencia (interacción) con nuevas herramientas produce nuevas dinámicas, códigos y forma de organizar el sistema nervioso.

Es el desarrollo de estas nuevas tecnologías lo que condicionaría la forma de actuar del cerebro, donde el uso de las plataformas multimedia, con información emotiva, facilitaría la generación de determinadas conexiones neuronales.

Se estarían activando nuevas conexiones neuronales en el sistema límbico, el cual es responsable de las respuestas emocionales del ser humano. La Generación 2.0 es altamente activa en la experimentación de vivencias emotivas, ya sean propias o de sus pares.

En tanto, investigaciones señalan que el Striatum humano (cuerpo estriado, masa de sustancia gris que se ubica en la base del cerebro y en la parte externa de cada uno de sus ventrículos  laterales)es una zona implicada en la toma de decisiones sociales.

Este Striatum rastrea la correspondencia y cooperación social, apareciendo como un área activa frente a las recompensas abstractas, como las sociales de intercambio, y el sentimiento positivo de la cooperación mutua.

Según indica Macarena Pérez, el uso de las nuevas plataformas web 2.0 engloba una multiplicidad de nuevas experiencias y estimulación.

“Por ejemplo, al usar una tecnología 2.0 como Facebook, el ser humano tiene mayor exposición a estímulos sensoriales, tales como fotos de personas, y la actividad de mirar con mayor frecuencia fotografías de otras personas nos puede hacer más hábiles en el reconocimiento de expresiones emocionales, lo que a nivel neurológico favorece la activación y fortalece las redes neuronales, por ejemplo, del sistema límbico. Así como también es posible observar que el uso de las tecnologías 2.0 estimula un funcionamiento neuronal que debe ser capaz de permitirnos estar más conectados, atender diversos canales de comunicación simultáneamente,  manejar una mayor cantidad de información y comprender nuevos códigos de interacción social. El cerebro 2.0 se estimula más. Es sensible a experiencias que el cerebro 1.0 ni siquiera sabe que existen. Sin embargo, también se ven reducidas o poco estimuladas otras capacidades, por ejemplo, la capacidad de espera y la paciencia”.

Claves del Aprendizaje 2.0 y Aprendizaje Digital.

  • La experiencia de aprendizaje es distinta para estas nuevas generaciones, pues a través de ella se generan nuevas conexiones. Las plataformas digitales permiten saber al instante saber cómo están nuestros contactos y aunque no tenemos la retroalimentación cara a cara, sí se tiene la posibilidad de una  instantánea y con más de una persona a la vez.

Este contacto favorece el desarrollo de la capacidad de empatizar en los adolescentes, la que se relaciona con el sistema límbico y, por otra parte, también facilita que los hemisferios cerebrales y las experiencias holísticas funcionen de una manera más integrada.

  • La experiencia 2.0 potencia redes sinápticas en el hemisferio derecho, asociado a la resolución de problemas y la creatividad, según indican avances en neuroimagen.
  • Quienes cuentan con este cerebro 2.0 aprecian más la colaboración y la participación temática por intereses. Esto explicaría el boom de las redes sociales donde bajo la lógica de la conectividad, predominan parámetros afectivos y de participación.
  • La web 2.0 ofrece un espacio y experiencia de interacción, que se caracteriza por ofrecer rapidez en la consecución de un resultado, por tanto, la inmediatez y rapidez es algo que se valora.
  • Para muchos niños y jóvenes muchos deseos están al alcance de un click, lo que en muchas ocasiones genera un quiebre a quienes tienen un pensamiento más 1.0, como padres y educadores. “A ellos no les cuadra que estos niños crean que la vida es tan fácil y en cierta medida tienen razón. Sin embargo, las dificultades de la vida ya no están, por ejemplo, en tener que ir a la biblioteca tres días seguidos para hacer un trabajo y redactarlo en una máquina de escribir por horas: hoy los usuarios 2.0 tienen muchas más herramientas al alcance y si quieren información basta con googlear  y los datos están ahí, en línea, al alcance de un click”, comenta Macarena Pérez.
  • La web 2.0 también es un espacio abierto a la expresión, donde los usuarios pueden participar, en muchas ocasiones, sin un sentido de responsabilidad frente a lo que dicen. “El tema es participar, opinar, decir lo que pienso y lo que creo, en ocasiones sin mucho filtro. Haciendo una analogía con el funcionamiento del ser humano, estos usuarios tienen un frontal más libre, con menos vergüenza al que dirán”, explica la especialista.

Y añade que esto no es extraño pues la mayoría de los usuarios de la red que opina y participa son adolescentes, quienes a nivel de desarrollo ontogenético tienen aún un cerebro con el sistema frontal menos desarrollado o técnicamente hablando, menos mielinizado, “es decir, hay ciertas conexiones neuronales que aún no se han desarrollado y recordemos que el sistema frontal se relaciona con nuestro comportamiento social, es aquel que lo regula por ejemplo, frente al que dirán. Por tanto, no es raro que estos usuarios, cuando pasen a la adultez, evalúen con otros ojos su existencia y huella en el ciberespacio”, sostiene.

  • Esta generación 2.0 ha cambiado en sus formas de aprender y aprovecha las potencialidades de la web 2.0. “Hoy la web ofrece una experiencia de uso que facilita el acceso al conocimiento. Además, son capaces de estar conectados a diversas experiencias al mismo tiempo: son usuarios multiskills o con múltiples habilidades, pueden hacer varias cosas en el mismo momento, por similares o distintos canales sensoriales”, comenta Pérez.

A ellos les hablan cinco personas en el chat, hablan por teléfono y tienen encendido el televisor. Se sobreestimulan y al parecer, lo disfrutan. “Esto, sin duda, marca una tendencia y a su vez una nueva generación, que pronto y si es que no ahora se esta notando en el mundo del trabajo y la educación”, agrega.

  • Las tecnologías 2.0 posibilitan un espacio libre y abierto a la expresión, es decir, lo que algunos han denominado “La revolución de la democracia”.

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Las huellas que dejamos en internet

No todo es llegar y borrar. Tal como sucede en la vida real, en la web hay contenidos que nunca se pierden. Por ello, es necesario decidir bien antes de subir material personal.

RNB > GSD 2.0 > 25.10.10

Tal como la calle, así es la web. Es decir, un “lugar” en el que se pueden aprovechar muchas ventajas, pero también hay que cuidarse de las desventajas que incluye.

De esta manera, “si sabes aprovechar la calle, irás al cine, a la heladería, a jugar al parque, etc. Pero allí también puedes encontrar cosas desagradables y lo mejor no es evitarla, sino entenderla y aprender a andar en ella”, aconseja Claudio Gutiérrez, académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile.

Uno de esos aprendizajes implica saber que al acceder a internet, todos dejamos nuestra huella en ella.

Tal como sucede con un objeto en el, casi sin darnos cuenta, que dejamos las huellas dactilares impresas cuando lo tocamos , sucede en la red.

“Internet funciona como parte de lo que vamos dejando al hacer nuestra vida común. Al vivir, vamos creando (y dejando amigos), conversaciones, recuerdos, cosas, libros, juguetes, cartas, fotos, y todo eso también lo dejamos en la web. Y ahora es más fácil que permanezcan allí”, explica el profesor de la Universidad de Chile.

Pero no se trata de una huella que veamos, sino que de una digital o algo parecido a un banco de datos, “aunque la imagen de banco de datos indica que todo queda almacenado en un solo lugar y organizado. En cambio, lo que vamos dejando en internet queda, como nuestras huellas, desparramado al azar. Y puede –si alguien lo quiere- conservarse o puede perderse con el tiempo”, dice Claudio Gutiérrez.

En diferentes partes, los “dueños” del sitio querrán mantener una bitácora de lo que haces, para estudiar tu comportamiento y luego aprovecharlo en temas comerciales, por ejemplo. Otros amigos también pueden ir guardando pedazos de tu vida, como un comentario o una foto, y otras aplicaciones de terceros también pueden capturar esa información.

¿Y si quiero borrar la información que subí? “Igual que todo lo que has hecho en tu vida, ya no depende de ti”, responde el académico.

Y agrega: “¿Qué ocurre si quieres ‘borrar’ las palabras de enojo que le dijiste a tu hermano en un momento de ofuscación? Nada. Ya están allí. ¿Y si quieres borrar la nota que te pusieron en el colegio? Nada. Ya está allí. Otra cosa es que quieras borrarla de tu vista, es decir, sacarla de tu aplicación o bajarla del sitio donde la pusiste. Eso significa que a partir de ahora (no antes), la gente no podrá acceder a tu foto desde ese sitio. Pero eso no significa que mucha otra gente (y en particular los dueños del sitio) no la tengan ya”.

Es por ello que se dice que la basura en internet no se pierde. En estricto rigor, el especialista afirma que hay cosas que sí se pierden, pero por lo general quedan grabadas por otros. “Es como un libro, a veces se pierde una copia, pero en otro lugar alguien tenía otra copia del mismo, así que, estrictamente hablando, el contenido es difícil que se pierda”, sostiene.

Consejo clave

Antes de subir imágenes o videos a las redes sociales, el académico de la U. de Chile aconseja pensar bien si quieres hacerlo o no: “Mi sugerencia es que evalúen eso del mismo modo que evaluarían qué hacer en otras esferas: ¿Quiero cantar delante de mi curso?, ¿Quiero hacerme un tatuaje?, ¿Quiero hacerme de tal amigo? Todas esas son decisiones que tienen consecuencias (no necesariamente negativas) de largo alcance. Por ello, antes de hacerlas, debo pensar en eso y lo mismo sucede con el tema de subir imágenes o videos a redes sociales. Especialmente hay que aclararles esto a los más pequeños. Si subes una foto con un peluche, deberás aceptar que en algún momento otra gente sepa que te gustan los peluches. Si eso no te preocupa o te enorgullece, adelante, no hay problemas. Pero si tienes dudas, no lo hagas”.

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