¿Políticos 2.0?

Pensar en aquellos días de verano, de dura competencia por alcanzar los votos necesarios para vencer, campañas en que según yo, se vio más improvisación y capacidad de amoldarse rápidamente que en otras, incluyendo minorías sexuales, nuevos dispositivos digitales y redes sociales como Twitter y Facebook, me hizo recordar años de franjas electorales en la televisión y pancartas con propaganda dispersas por toda la ciudad y ubicadas, estratégicamente, en los cruces más transitados (dificultando la visión, por supuesto). Y no es que haya desaparecido la actividad propagandística tradicional, sino que resultó sorprendente ver a los políticos adaptándose a las diversas esferas de comunicación social.

Pero, al parecer, hasta ahí llegó la cosa. En este caso, estoy hablando de los presidenciables de esa época (Frei, Enríquez-Ominami y Piñera). De ellos, el único que sigue usando su cuenta Twitter con mucha regularidad resulta ser MEO (su último post de hace 2 minutos). Los otros dos, aunque tienen un equipo que estuvo funcionando en su momento, no se han aparecido en la tuitósfera desde enero (Frei) o marzo (Piñera). No es que los eche de menos, pero quedé con gusto a poco. Pensé que sería la oportunidad de compartir un espacio de mayor cercanía e inmediatez que nunca, entre políticos y ciudadanos, donde las ideas de unos y otros podían ser compartidas en tiempo real. Creo que se han perdido una oportunidad de oro y me alegro de que muchos otros sí la hayan aprovechado. Pero esperaba una iniciativa más contundente de parte los pesos pesados de la política. No sé uds. Quizás estamos mejor así.

Andrea Miranda – @andiboing

Participación Ciudadana: abrir el debate

En Chile existe un estado de desafección tal con el sistema político que el padrón electoral ha ido envejeciendo a medida que pasa el tiempo. Es decir, los jóvenes que al momento de cumplir 18 años tienen la posibilidad de inscribirse en los registros electorales terminan por no inscribirse. Si en 1989 los jóvenes entre 18 y 25 años representaban alrededor del 16% del padrón electoral, hoy representan cerca del 3% (Arriagada -Schuster, 2009) ¿Qué ha ocurrido que los jóvenes no están participando en elecciones?

Hoy Internet ha suplido las falencias que el sistema político no es capaz de sostener. Las redes sociales han reemplazado las tradicionales formas de participación. ¿Es posible sostener un sistema que no cumple con la legitimidad de los más jóvenes? Al parecer no, ya que la calidad democrática del país necesita de esa legitimidad ciudadana para consolidarse. Los intentos por incluir a los jóvenes al sistema parecen precarios o al menos poco llamativos. El gobierno y sus instituciones han intentado inmiscuirse en las redes sociales en Internet para atraer a más jóvenes a  participar. Claramente, esto no ha funcionado. ¿Qué hay que hacer para lograr reencantar a los jóvenes con la política? Sin duda, como sociedad tenemos una responsabilidad ante esto, pero, ¿desde dónde podemos aportar para mejorar la calidad de nuestro sistema? ¿Qué rol deberían cumplir los partidos políticos, el gobierno de turno y la sociedad civil?

Martín Schuster – @mchuster